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Kozmic blues again, mama!

L'Estaca

Noviembre 1975

A pocos días de las elecciones generales en nuestro país, yo me pregunto qué significa hoy en día la política para los ciudadanos. Desde luego, ni los partidos ni sus discursos son un espejo en el que podamos vernos reflejados ni representados, no tienen una ideología que nos identifique ni soluciones a nuestros problemas. Trato de hablar como ciudadana, no como joven estudiante progre de sociología; y, como ciudadana, creo que vivo el mismo desencanto que otros tantos ciudadanos. La política es, para los oídos de muchos, una esfera institucional en la que ciertos individuos debaten, discuten y, sobretodo, se insultan. Por parte de la gente sólo oigo lo desvergonzados que son nuestros políticos, no tanto por lo que hacen, sino por las barbaridades que se dicen. Crispación. Indignación. Nuevos temores. Nuevos odios. Y poco más, me temo que poco más.

A lo que quiero llegar con todo esto es a averiguar si lo que ha cambiado hoy en día es sólo nuestra percepción de la política, o la política en sí. No viví otras épocas, por lo que todo lo que pueda contar sobre el pasado lo hago desde la inevitable mitificación que tenemos algunos jóvenes de mi generación por emocionarnos y, en cierto modo, envidiar las movilizaciones que protagonizaron nuestros padres. Lo que puedo ver desde aquí, y contrastando con lo que nos llega sobre otros países como Venezuela o Bolivia, es que las movilizaciones se dan cuando se palpa un posible cambio en el sistema. Y hablo de cambios de verdad, de cambios en la vida de las personas, que afectan muy directamente tanto para mejorarla como para empeorarla. Aquí, en España, el cambio está más que estancado. Hemos llegado a una estabilidad y, a lo sumo, podemos obtener algunos otros derechos para ciertas minorías, o tener mayor o menor calidad en las instituciones estatales. Y ya está. Y no queremos ni buscamos más.

Se dirige a los españoles desde el Palacio de Oriente en Madrid, 50 días antes de su muerte. Lo secunda el actual rey Juan Carlos I.

Recientemente, visité una exposición sobre la transición española[1]. Por ella me vienen estas reflexiones que, aunque hace tiempo que las pienso, me están acabando de reafirmar. Que un sistema empiece a temblar desde arriba, significa que lo han agitado desde abajo, y trae como consecuencia todavía más movilización ciudadana. El proceso político institucional[2], más o menos, lo conocemos todos: muerte de Franco, proclamación de Juan Carlos I como Rey de España, presidencia continuista de Arias Navarro, gobierno de Adolfo Suárez, referéndum por una Reforma Política, primeras elecciones democráticas, nueva Constitución española, el intento de golpe de Estado de Tejero en el 23-F, etc. Pero lo que, a mi parecer, resulta más interesante e imprescindible conocer es la vida política de la calle, la política que vivían y, sobretodo, hacían los ciudadanos.

Entre huelgas de trabajadores, propaganda del régimen, movilizaciones de estudiantes, detenciones, torturas, panfletos clandestinos, presos políticos, miedos, libros rojos, atentados, ansias de democracia y más allá, encontramos, como no podía ser menos, la canción protesta. Desde Cataluña, una de las canciones más escuchadas y más representativas de la transición (probablemente la que más) es "L’estaca" [3], de Lluis Llach. El cantautor comenzó su carrera artística en plena dictadura, sufriendo, obviamente, censuras y prohibiciones por parte del gobierno debido a su compromiso político. Compuso la canción en 1968, y no dejó de oírse ni cantarse a lo largo de toda la transición y durante los siguientes años, ya que, debido a su contenido metafórico sobre el régimen, ha simbolizado la lucha por la liberación de la sociedad española.

 

L’Estaca

 

L’avi Siset[4] em parlava
El viejo Siset me hablaba
de bon matí al portal
al amanecer, en el portal,
mentre el sol esperàvem
mientras esperábamos la salida del sol
i els carros vèiem passar.
y veíamos pasar los carros.

Siset, que no veus l’estaca
Siset: ¿No ves la estaca
on estem tots lligats?
a la que estamos todos atados?
Si no podem desfer-nos-en
Si no conseguimos liberarnos de ella
mai no podrem caminar!
nunca podremos andar.


Si estirem tots, ella caurà
Si tiramos todos, ella caerá.
i molt de temps no pot durar,
Y no puede durar mucho tiempo.
segur que tomba, tomba, tomba
Seguro que cae, cae, cae,
ben corcada deu ser ja.
pues debe estar ya bien podrida.
Si jo l’estiro fort per aquí
Si yo tiro fuerte por aquí
i tu l’estires fort per allà,
y tú tiras fuerte por allí,
segur que tomba, tomba, tomba,
seguro que cae, cae, cae,
i ens podrem alliberar.
y podremos liberarnos.

Però, Siset, fa molt temps ja,
Pero, Siset, ha pasado tanto tiempo así
les mans se’m van escorxant,
Las manos se me están desollando,
i quan la força se me’n va
y en cuanto abandono un instante,
ella és més ampla i més gran.
se hace más gruesa y más grande.

Ben cert sé que està podrida
Ya sé que está podrida,
però és que, Siset, pesa tant,
pero es que, Siset , pesa tanto,
que a cops la força m’oblida.
que a veces me abandonan las fuerzas.
Torna’m a dir el teu cant:
Repíteme tu canción.

Si estirem tots, ella caurà
Si tiramos todos, ella caerá.
i molt de temps no pot durar,
Y no puede durar mucho tiempo.
segur que tomba, tomba, tomba
Seguro que cae, cae, cae,
ben corcada deu ser ja.
pues debe estar ya bien podrida.
Si jo l’estiro fort per aquí
Si yo tiro fuerte por aquí
i tu l’estires fort per allà,
y tú tiras fuerte por allí,
segur que tomba, tomba, tomba,
seguro que cae, cae, cae,
i ens podrem alliberar.
y podremos liberarnos.

L’avi Siset ja no diu res,
El viejo Siset ya no dice nada;
mal vent que se l’emportà,
se lo llevó un mal viento.
ell qui sap cap a quin indret
él sabe hacia donde,
i jo a sota el portal.
mientras yo continúo bajo el portal.

I mentre passen els nous vailets
Y mientras pasan los nuevos muchachos,
estiro el coll per cantar
alzo la voz para cantar
el darrer cant d’en Siset,
el último canto de Siset
el darrer que em va ensenyar.
lo último que él me enseñó.

Si estirem tots, ella caurà
Si tiramos todos, ella caerá.
i molt de temps no pot durar,
Y no puede durar mucho tiempo.
segur que tomba, tomba, tomba
Seguro que cae, cae, cae,
ben corcada deu ser ja.
pues debe estar ya bien podrida.
Si jo l’estiro fort per aquí
Si yo tiro fuerte por aquí
i tu l’estires fort per allà,
y tú tiras fuerte por allí,
segur que tomba, tomba, tomba,
seguro que cae, cae, cae,
i ens podrem alliberar.
y podremos liberarnos.

Concierto de Lluis Llach, después de 9 meses de prohibiciones.

La estaca es el régimen. La estaca es la dictadura. La estaca es el fascismo, el yugo que acorrala, que anula, que encadena. Sólo tirándola, entre todos, todos juntos, se puede acabar con ella. Aquí se comprende la acción colectiva, aquí se comprende la fuerza, la verdadera fuerza, que tenemos todos, y la necesidad de todos por protestar, luchar, y, sobretodo, avanzar. Parece difícil, parece ser algo inamovible, que no se sabe si crece o si realmente se puede tumbar. Al final, tirando, la hicieron caer. Tirando, con huelgas, con manifestaciones, con panfletos; tirando, con pintadas, con movilizaciones, con carteles; tirando, con fuerza, con ganas, con entusiasmo, con rabia, con esperanza, con sueños, con todo: tirando fuerte, cayó.

A pocos días de las elecciones generales en nuestro país, me pregunto qué significa hoy en día la política para los ciudadanos... Desde luego, no es una esfera en la que dipositamos ilusiones, esperanzas ni sueños. No es, ni siquiera, algo que sintamos terriblemente próximo. Nos distanciamos de la política, tanto de la política de partido como de la política que podemos construir en la calle. Estamos estancados en nuestro propio bienestar. Ya no reconocemos un enemigo común, ni tenemos un tirano a derrocar. Pero tampoco tenemos ansias por crear, por construir, por movilizarnos. Estamos estancados a nivel político y, lo que es más grave, me temo que también lo estamos a nivel social.



 


[1] "En Transició", en el CCCB. Para más información:

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Transicion/vino/calle/elpepuespcat/20071118elpcat_1/Tes/

[2] Las fechas son más que discutibles, pero generalmente se toma este proceso como el que se dio entre 1975 y 1978. Obviamente, no todo es tan claro y definido, sino que se podría debatir largamente sobre el papel de diferentes figuras políticas en este proceso así como de las opciones que estaban a su disposición.

[3] El link es hacia la versión original en goear, pero esta canción concreta, tanto por el simbolismo como por la fuerza que tuvo, vale la pena escucharla y visualizarla en directo. Por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=lxJkGhw6FHM&feature=related

[4] Siset es Narcís Llança, un viejo barbero que Lluis Llach conoció en Besalú, su pueblo. Iban juntos a pescar cuando Llach empezaba a dedicarse a la música, y en esas largas tardes tenían tiempo para largas conversaciones. Para más información: http://www.elmundo.es/2004/01/26/catalunya/1570571_impresora.html

 

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4 comentarios

Kalitro -

¡Actualiza, que te seguirás con la misma para las siguientes elecciones!

Lilith -

El conformismo, la aceptación de los ideales burgueses y la falsa estabilidad derivada del denominado "estado del bienestar" han acabado con la política (entendida como "res publica", cosa pública).
Mucho tiene que cambiar la percepción social y política de la ciudadanía para que veamos un nuevo Mayo del ´68. Parece que la percepción de cambio que vivimos durante las movilizaciones contra la guerra de Irak sólo fue un espejismo de lo que pudo ser y no fue.
"Imaginemos lo inimaginable"

maman -

Bravo, Maria!
M'encanta i m'enorgulleix tenir una filla que fa unes reflexions tant profundes sobre el moment actual. ENDAVANT!

Helter_Skelter -

Enhorabuena por esta trancesdental reflexión que comparto en todos sus puntos, desde mi talante inconformista y combativo.

¡Un saludo!


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